Caminante no hay camino, se hace camino al andar
Si echo la vista atrás y miro lo que ha sido mi vida hasta el día de hoy, veo el camino que he realizado, las tierras por las que he transitado, las cosas que me han ocurrido y las personas con las que he compartido un trecho del camino. Pero sobre todo veo que mi vida se ha ido haciendo y dibujando en el propio caminar.

A lo largo de los años he planificado mucho porque ésta es una tendencia que tengo y que forma parte de mi estructura de carácter. Desde pequeño me recuerdo mirando hacia delante y definiendo lo que quería ser y cómo quería que fuera mi vida, haciendo planes, escribiéndolos, y luego pasando a la acción. Sin embargo, la forma que ha ido tomando mi vida ha diferido mucho de mis planes. A lo largo del camino han ido abriéndose vías que no había planificado, ocurriendo acontecimientos que no había previsto y presentándoseme oportunidades que no había imaginado. Y es que la vida real es esto: vías que se abren, acontecimientos que ocurren, oportunidades que se presentan. En definitiva, la vida es lo que te va ocurriendo.











La búsqueda de la felicidad es algo que todos los seres humanos traemos “instalado de fábrica”, todos queremos ser felices y ese deseo se puede encontrar detrás de casi todos los actos de nuestra vida. Y esto también aplica al trabajo.



