El poder de ser uno mismo en una entrevista de trabajo

 

En los tiempos que corren, muchas personas se encuentran en situación de buscar trabajo y de acudir a entrevistas como candidatos. Esto es algo que siempre genera una cierta tensión por ese deseo de hacerlo bien para conseguir el puesto, especialmente si estamos en situación de necesidad.

 

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Hoy me preguntaban en un programa de televisión qué podemos hacer para evitar el miedo escénico, ese miedo que nos suele jugar malas pasadas y que en general es un obstáculo para hacerlo bien y conseguir nuestro objetivo: que nos contraten. Hay dos cosas que son muy importantes para esto, y que tienen que ver con la preparación.

Lo mejor que podemos hacer cuando vayamos a cualquier entrevista es ir bien preparados. Siempre me gustó esa definición de suerte que dice: la suerte es lo que ocurre cuando la preparación se encuentra con la oportunidad. La preparación es fundamental para que nos vaya bien en cualquier ámbito. Si se trata de conseguir un trabajo, por un lado está nuestra propia preparación profesional, y por otro la preparación de la entrevista: documentarnos lo máximo posible sobre la empresa y su actividad, sobre la organización y su cultura, sobre el puesto al que estamos optando, e incluso sobre la persona que nos va a entrevistar. Esta preparación no sólo nos ayudará a hacerlo bien, sino también a sentirnos más seguros durante la  entrevista.

Sin embargo, toda la preparación anterior es la mitad de la ecuación de éxito, la otra mitad tiene que ver con nuestra preparación interior para que estemos en las mejores condiciones mentales y emocionales para esa entrevista. Y aquí hay factores a tener en cuenta:

1. Nuestro grado de relajación

2. La confianza que sintamos en nosotros mismos

3. La positividad con la que vayamos a la entrevista

4. Nuestra apertura

5. Nuestra autenticidad

Estos cinco factores son fundamentales ya que nos colocan en un estado interior que nos ayudará a hacerlo bien y al nivel de todo nuestro potencial. Pero hay una cosa muy importante: no se trata tanto de dar una imagen de apertura, autenticidad, positividad y confianza en uno mismo, sino de que esa sea nuestra realidad interior. No hay cosa que más rechazo cause que ver que un candidato está sobreactuando o tratando de dar una imagen distinta de lo que es. Por el contrario, cuando la persona es auténtica, es quien es sin tratar de ir de nada, es consciente de su valor profesional y su mente está llena de pensamientos positivos, se produce una especie de atracción magnética hacia sí que puede incluso hacer que sea la elegida sin necesariamente ser la que tiene las mejores cualificaciones profesionales.

Observa una cosa. Cuando en un teatro sale al escenario un niño o un perro ¿dónde se va la atención? Normalmente a ellos porque son auténticos y no están yendo de nada, son ellos mismos y no hay fuerza magnética mayor que ser uno mismo.

Así que si tienes que acudir a una entrevista de trabajo, ve relajado, para ello puedes utilizar la respiración: pon tu atención en ella y respira lentamente; ten muy presente en tu mente toda tu capacidad y experiencia y lo que ésta podría aportar a la empresa y al puesto al que estás optando, llena tu mente de pensamientos positivos sobre tus posibilidades para conseguir el puesto (ten en cuenta que nuestra vida externa es reflejo de la interna, si estás pensando en el fracaso, seguramente fracasarás), ábrete a la experiencia de la entrevista y sé auténtico, sé quien eres, no vayas de nada, recuerda que la autenticidad es la mayor fuerza de atracción que hay.

Que tengas un gran día.

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