Cuando una puerta se cierra, otra se abre…

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En una ocasión me encontraba en Rhinebeck, en el estado de Nueva York, asistiendo a un seminario sobre la vida creativa. En un momento dado, se estaba tratando el tema de las oportunidades que te brinda la vida y de cómo muchas veces vienen después de dificultades y problemas, y una mujer se levantó e hizo un comentario que nunca he olvidado. Nos dijo: “dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre; lo que no te suelen decir es que entre medias muchas veces hay un largo pasillo”.

 

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Ayer, en el programa de radio en el que colaboro, hablamos de esperanza, y volví a recordar esa frase. Hoy en día hay muchas personas que se sienten desesperanzadas; miran hacia delante y no ven la luz al final del túnel, y piensan que no hay luz.

Vivimos una época de profundos cambios y esto está significando que las vidas de muchas personas se estén viendo afectadas. Hay puertas que antes estaban abiertas y un buen día se cierran, y nos encontramos en ese túnel de transición en el que no vemos la luz. Una vez aquí, muchos recordamos ese dicho de que cuando una puerta se cierra otra se abre, y esto nos mantiene el ánimo elevado y la esperanza viva. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo y seguimos sin ver luz, nuestro ánimo y esperanza pueden ir disminuyendo y dejamos de creer que una puerta se va a abrir para nosotros, que hay luz al final del túnel.

Esto es lo más normal y de una u otra manera a todos nos ocurre cuando el túnel se alarga más de lo esperado. Cuando esto ocurre, es muy importante recordarnos de nuevo esa afirmación que proviene de la sabiduría que hemos adquirido a lo largo de milenios; y también recordar lo que añadió aquella mujer a esa frase: “lo que no nos suelen decir es que entre medias muchas veces hay un largo pasillo”. Recordar esto último preserva intacta nuestra esperanza que es lo que hace que las puertas se abran.

La esperanza es como una fuerza alquímica interior que deja sentir sus efectos en el mundo exterior. Cuando tenemos esperanza, nuestro ánimo está alto, nuestros ojos brillan, y allí donde vayamos irradiamos un halo de energía positiva que abre puertas y crea oportunidades.

El pasillo, sea más o menos largo, es parte del proceso y así lo hemos de aceptar sin dejarnos caer en la desesperanza. Cuando una puerta se cierra no es que otra se vaya a abrir, se ha abierto ya, lo único es que tenemos que hacer el proceso, el camino, que nos lleve a ella. Al cerrarse una puerta la vida nos ha dicho: tienes que cambiar, que crecer, que transformarte, y este proceso puede llevar días, meses o años. Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Bien, pues aquí pasa igual, cuando la persona está preparada, la nueva puerta que se abre aparece, siempre estuvo ahí; solamente teníamos que transformarnos para poder  verla.

Que tengas un gran día.

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  • Cristina

    Me ha gustado la reflexion, cuando una puerta se cierra, otra se abre por la originalidad del enfoque.

  • Joaquín

    Lo que hace duro recorrer ese pasillo no es su longitud, sino la cantidad de recovecos que pueda tener.

    Gracias amigo Juan Manuel.

  • ROSA MARIA

    CIERTAMENTE ES FUNDAMENTAL MANTENER LA SERENIDAD Y LA ILUSIÓN EN LA VIDA, SOBRE TODO EN LOS MOMENTOS DE DIFICULTAD, Y AQUÍ JUEGAN UN PAPEL PRIMORDIAL LA FAMILIA Y ESPECIALMENTE LOS AMIGOS.