La felicidad en el trabajo

 

Hace ya bastantes años que en España el trabajo ha pasado al primer plano de las noticias, tristemente por un aspecto negativo que no es otro que la falta de éste para muchas personas. Esta situación ha hecho que a nivel nacional nuestro grado de felicidad haya disminuido debido a que la falta de trabajo, y más si va acompañada de dificultades económicas, es una fuente de infelicidad. Pero en este post no quiero hablar del problema del desempleo y de cómo solucionarlo si es que alguna aportación pudiera hacer yo a ello, sino de felicidad, y más en concreto, de felicidad en el trabajo.

 

20866403 - color pencils on a white backgroundLa búsqueda de la felicidad es algo que todos los seres humanos traemos “instalado de fábrica”, todos queremos ser felices y ese deseo se puede encontrar detrás de casi todos los actos de nuestra vida. Y esto también aplica al trabajo.

En nuestra cultura judeo-cristiana, el trabajo siempre ha estado teñido de un cierto halo de “castigo” o “mal necesario”. Antes de la caída del Edén todo era disfrute, después, Adán y Eva se vieron obligados a ganarse el pan con el sudor de su frente. Aunque ésta sea una figura metafórica dentro de la Biblia, su mensaje está instalado en de nuestro inconsciente colectivo, y es a través de este mito que el trabajo se ha entendido desde tiempos inmemoriales como mal necesario. Y la verdad, no le falta razón porque si miramos atrás en la historia, vemos cómo el trabajo duro para ganarse la vida ha sido parte de la existencia de nuestros antepasados. Hoy en día, en nuestro mundo moderno, todavía existen trabajos duros y alienantes, pero el desarrollo económico y tecnológico ha ido cambiando esto, especialmente en los países desarrollados en los que un alto porcentaje de las personas que trabajan ya no lo hacen en duros trabajos físicos y con pocas posibilidades de realización o satisfacción personal.

En este nuevo escenario de trabajo, la búsqueda de la felicidad se ha colado en el ámbito laboral. Ya no nos vale sólo con el salario y unas condiciones laborales más o menos buenas, también queremos ser felices en nuestro trabajo. Estos nuevos valores se ven claramente en estudios como el que ha realizado Adeco que muestra que seis de cada diez españoles, es decir, el 64 % del total, estarían dispuestos a sacrificar salario en beneficio de felicidad laboral.

La cifra es tan contundente que tiene que hacer reflexionar a las empresas sobre la importancia de tomar iniciativas que contribuyan a la felicidad de sus empleados. Pero también nos tiene que hacer reflexionar a cada uno de nosotros sobre lo que podemos hacer para conseguir la tan ansiada felicidad en nuestra vida y en nuestro trabajo.

Hay quienes dicen que la felicidad es una quimera y un imposible, que la vida es como es y no es un lugar en el que uno pueda conseguir un estado de felicidad, más allá de algunos momentillos felices. Mi respuesta a esta afirmación es que sí, la vida es como es y tiene sus problemas, dificultades, reveses, desilusiones y demás, que un estado de permanente “extasis” existencial es una quimera, pero es que la felicidad no es eso. La felicidad se produce nadando en las aguas de la vida, que unas veces serán más cálidas, agradables y tranquilas y otras más frías y turbulentas. La felicidad tiene que ver con nuestro estado de satisfacción general con nuestra vida, pero sobre todo con la cantidad de emociones positivas que haya pululando por nuestra alma: amor, ilusión, entusiasmo, alegría, regocijo, disfrute, placer… Cuando estas emociones transitan por nuestro interior, nos sentimos bien y experimentamos ese estado más genérico que llamamos felicidad.

¿Y qué pasa con las dificultades y los problemas? Pues que son inevitables y han de ser afrontados, pero si hay personas que ante estos no pierden la alegría, la ilusión y el disfrute de la vida, todos podemos hacer igual. Eso nos indica que la felicidad es más una cuestión de actitud y de decisión que de circunstancias. Volviendo al tema de la felicidad en el trabajo. Sí, claro que las empresas y organizaciones pueden hacer mucho para que sus empleados experimenten felicidad en su trabajo, pero no nos olvidemos de lo que podemos hacer nosotros con nuestra forma de abordar nuestro trabajo diario. ¿Y qué es esto que podemos hacer? Pues mi receta es la siguiente:

1. Cuidar nuestro estado de vitalidad para que la fatiga que las altas demandas de la vida actual no se apodere de nosotros.

2. Mirar la vida y nuestro trabajo diario desde una lente positiva que nos haga ver lo mejor de ello.

3. Tener una vida equilibrada en la que haya espacio para el trabajo y para otras cosas que nos proporcionen felicidad.

4. Mantener relaciones positivas y humanas con aquellas personas con las que trabajamos a diario.

5. Desplegar nuestro potencial creativo, aún en las pequeñas cosas del día a día.

6. Buscar en nuestro trabajo la diversión, el sentido más elevado que tiene, los retos, el aprendizaje y la ilusión.

Estas seis cosas dependen más de nosotros que de las circunstancias y tan sólo una de ellas puede transformar por completo nuestra experiencia laboral.

Que tengas un gran día.

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