¿Y si todo pudiera ser mejor…?

 

Seguro que en más de una ocasión, quizá en muchas, has pensado en situaciones de tu vida que te gustaría fueran de otra manera: tener más dinero para poder pagar todos tus gastos o para permitirte esas cosas que deseas, tener un trabajo estimulante y en el que disfrutaras cada día, que tu pareja fuera o hiciera tal o cual cosa, que tus vecinos fueran menos ruidosos… y la lista podría alargarse “ad infinitum”.

 

¿Y si todo pudiera ser mejor?

 

Desear es parte consustancial de nuestra naturaleza y es lo que nos hace avanzar como especie, como civilización y como personas. Todo el desarrollo que hemos producido los seres humanos se ha producido por la fuerza del deseo, del deseo de mejorar nuestras condiciones de vida o de materializar nuestros sueños. El deseo es quizá la fuerza motivacional más fuerte que existe, pero también se puede convertir en nuestro peor enemigo cuando nos instala en la queja.

Hay un principio fundamental de nuestra mente: aquello en lo que se centra nuestra atención se expande en nuestra vida. Si tu atención está centrada en lo que no te gusta, en lo que está mal, en lo que te gustaría fuera de otra manera ¿qué crees que se va a expandir en tu vida? Y quejarse lo que hace es que nuestra atención esté en todo aquello que nos gustaría fuera de otra manera.

Si deseas tener una situación económica más desahogada o más abundante, en lugar de quejarte por tu falta de dinero o por no tener el suficiente para permitirte eso que te gustaría tener, enfoca tu mente lo que deseas, instala en ella la intención clara de materializar esa realidad en tu vida, y déjate sorprender por la magia.

La vida es un enorme y fascinante misterio de cuyas leyes de funcionamiento sabemos una mínima parte. ¿Los pájaros vuelan porque tienen alas o tienen alas porque en un momento dado de la evolución de las especies, hubo una especie que “deseó” volar?

Quejarse es normal en la especie humana porque es una reacción natural conectada con nuestro instinto de supervivencia, pero es la peor estrategia para materializar cualquier tipo de situación o deseo pues actúa como un ancla que nos mantiene en el lugar en el que estamos, impidiendo que se pongan en marcha las fuerzas profundas de la vida que creen las oportunidades y las posibilidades, pero también dificultando, cuando no impidiendo, nuestra propia proactividad para materializar nuestro deseo.

Esta semana te quiero proponer un reto, que es pasar toda la semana sin quejarte de nada. Cada vez que “veas” algo que no te guste o que te gustaría fuera diferente, no te quejes, no lo verbalices, simplemente pon en tu mente la situación que te gustaría tener y la intención clara de que las cosas sean así. Desde este lugar interior, si te viene el impulso de hacer algo, hazlo, pero si no te viene, no hagas nada, sólo mantén en tu mente ese deseo y esa intención. Muy importante, no te quejes verbalizando tu queja ya sea en tu conversación interior o en conversaciones con otras personas.

Simplemente haz esto durante los próximos siete días, sólo siete días, y al acabarlos, mira a ver qué ha pasado, cómo te has sentido, qué cambios se han producido… Y cuéntanoslo en los comentarios de este post para que todos podamos aprender de tu experiencia.

Que tengas un gran día.

 

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  • ROSA MARIA

    esta reflexión me llega a fondo, porque esto que dices aquí lo veo en mi dia a día. Constantemente veo a personas que se quejan por cosas por las cuales a mi ni se me pasaría por la imaginación quejarme. Normalmente esas personas no son felices, constantemente están verbalizando su malestar con todo, siempre hay un motivo para quejarse. Mientras concentran su energía en quejarse estan perdiendo la oportunidad de cambiar las cosas, o buscar otras opciones. Espero que esta reflexión les ayude porque no me cabe duda que mejorarían sus vidas.

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Es cierto Rosa, las personas que tienen el «hábito» de quejarse en general no son muy felices, y nos podríamos preguntar si se quejan porque no son felices o no son felices porque se quejan. De cualquier manera, el hábito de quejarnos es algo que podemos transformar y esto tiene un efecto inmediato en nuestro nivel de felicidad y también en nuestra capacidad para actuar sobre las condiciones externas para lograr que sean «mejores».

      Muchas gracias por tu aportación.

      Juan Manuel

  • Cristina

    Tambien me ha gustado esta reflexion, he pensado no solo en la gente que se queja de una y otra cosa en el dia a dia, sino tambien en mis quejas, para darme cuenta que es tiempo que pierdo en el sentido de intentar conseguir cambiar lo que no me va bien, emocional, profesional o personalmente. Al menos, cambiar de tactica e intentar solucionarlo con alguna iniciativa.

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Sí, Cristina, la queja es realmente tiempo perdido, no sólo porque podríamos dedicar ese tiempo a cambiar las cosas, sino también porque mientras nos quejamos nos alejamos de esa felicidad que todos decimos desear en nuestra vida. Lo que pasa es que quejarse es una estrategia que muchas veces desarrollamos en la niñez para conseguir lo que deseamos, y luego manteneos, de forma inconsciente, esa estrategia en la edad adulta sin darnos cuenta de que realmente no es la mejor estrategia para conseguir nuestros deseos, y mucho menos para sentirnos felices en nuestra vida.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Juan Manuel

  • Pedro M

    Hola Juan Manuel, estoy de acuerdo contigo pero, debo decirte que no es fácil, sobre todo cuando te sientes impotente de resolver la situación, quizá porque sentimos que la culpa es de un tercero y no hay modo de cambiarlo.
    No tengo claro si será un error y, en realidad si hay modo de cambiar la situación pero, en temas personales, que involucra a varios seres, queridos o no, es muy difícil separar la angustia del sufrimiento inesperado de la lógica para resolver el problema.

    Voy a intentar lo que propones porque creo que tienes razón pero, te adelante que no tengo claro el conseguirlo.

    Un saludo

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Hola Pedro. Ciertamente la vida tiene tantas posibles situaciones y complejidades que dogmatizar con recetas y consejos es un sinsentido. Las situaciones que vivimos nos pueden llevar a sentir esa impotencia de la que hablas y angustia y sufrimiento. Es verdad que no siempre podemos cambiar las cosas, especialmente cambiar a otros, pero también es verdad que siempre tenemos un graneo de libertad para elegir cómo reaccionamos ante ello y cómo lo vivimos. En ocasiones, la mejor estrategia es la aceptación. Desde la paz interior que se produce cuando aceptamos alguna situación o a alguien, tenemos más posibilidades de poder realizar e inducir cambios. Otra estrategia que también ayuda es cambiar el marco en el que estamos viendo la situación, esto nos lleva a entenderla e interpretarla de otra manera que puede abrir nuevas vías que antes no veíamos.

      Te animo a utilizar alguna de estas estrategias junto con la iniciativa que os propongo en este post de pasar una semana sin entrar en el lugar interior de la queja. Por probar no se pierde nada.

      Ya nos cuentas.

      Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu comentario.

      Juan Manuel