Un buen hábito para la felicidad

 

Algunas veces parecería que esto de la felicidad es misión imposible, especialmente cuando nos tenemos que enfrentar a retos, problemas y situaciones difíciles ¡y quién no tiene de esto en su vida!

 

 

 

En ocasiones, cuando me encuentro hablando con un grupo de personas sobre este tema de la felicidad, enseguida salen a relucir los problemas y los obstáculos para conseguirla, y que hacen que algunas personas la vean como una utopía. Bueno, yo no sé si es utopía o no, probablemente sí si pensamos en la felicidad como un estado de permanente “éxtasis” existencial libre de todo tipo de problemas y situaciones indeseables. Incluso el propio Buda dijo que el sufrimiento en la vida es inevitable y que de lo que se trata es de trascenderlo y situarnos en un nivel de consciencia superior. De cualquier manera, no es mi intención de hoy ponerme a filosofar sino hablar de un hábito que realmente nos ayuda en ese deseo tan intrínseco que tenemos los seres humanos de sentirnos felices. ¿Y cuál es este hábito? Pues el de apreciar conscientemente lo que se tiene.

El aprecio es una de las cualidades de nuestro pensamiento más exquisitas porque nos permite disfrutar de lo que hay en nuestra vida y valorarlo. Esto se aplica a todo: familia, pareja, trabajo, amigos, aficiones, comodidades, educación recibida, nuestro quehacer diario, las personas con quienes nos relacionamos y las contribuciones positivas que aportan a nuestra vida.

Un hecho muy común es el de apreciar lo que tenemos cuando lo perdemos; mientras contamos con ello y lo damos por supuesto no lo vivimos desde el aprecio y el agradecimiento. Esto es así porque nos habituamos a ello y pasa al fondo de nuestra mente; el frente lo ocupan los asuntos y preocupaciones del día a día, y los deseos y planes de futuro.

Es indudable que todos apreciamos muchas cosas de las que tenemos en nuestra vida, sin embargo la clave está en hacerlo conscientemente para tener muy presente en nuestra mente cada día todo lo que tenemos. Un simple momento cuando estamos en la ducha por la mañana en el que miramos nuestra vida y nos sentimos agradecidos por todo lo bueno que contiene tiene el poder de cambiar el color de nuestro día y de instalar en nuestro corazón una sensación de fondo de felicidad.

Párate medio minuto a pensarlo ¿qué es todo lo bueno que tienes en tu vida?

 

Que tengas un gran día.

 

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