Vivir en el mundo de lo rápido y lo efímero

 

“Las cosas van tan rápido que no llego nunca a estar al día”. Esto me decía hace poco un amigo mío hablando de su trabajo en el sector de internet. Y lo decía en un tono entre queja y resignación, pero se podía vislumbrar una cierta sensación de agobio.

 

Vivir en el mundo de lo rápido y lo efímero

 

La verdad es que le entendí perfectamente porque el mundo en que vivimos ha cogido una velocidad de crucero que es cada vez más rápida. ¿El resultado? Pues esa sensación de cierto agobio o incluso de ansiedad que muchas personas están experimentando. No en vano los ansiolíticos son los fármacos más vendidos hoy en día.

Se puede teorizar sobre si este ritmo de la vida es mejor o peor que otro más sosegado, pero creo que entrar en esta disquisición no tiene demasiado sentido; ésta es la dinámica que ha cogido el mundo y, a menos que quieras vivir una vida de retiro, éste es el escenario en el que transcurre y va a transcurrir nuestra vida.

Vivimos en el mundo de lo rápido y de lo efímero y es importante que nos adaptemos a ello. Los seres humanos tenemos la necesidad de seguridad, que es de nuestras necesidades más básicas, y cuando la hierba que pisamos está siendo segada constantemente bajo nuestros pies, se produce en nosotros una cierta sensación de angustia, de miedo y de inseguridad que en el mejor de los casos es algo incómodo y en el peor algo que hay que tratar con medicación.

En este sentido pudiera parecer que el fuerte ritmo de cambio es una amenaza. Pero realmente no lo es; sencillamente es un reto que nos está pidiendo adaptarnos a un nuevo escenario de vida que por otra parte es tremendamente estimulante e interesante. Cuando todo permanece invariable, la vida se hace más “segura” y predecible, pero al mismo tiempo más aburrida. Sin embargo, la vida actual es tremendamente interesante y el futuro que nos espera también. No podemos ni imaginar cómo será nuestra vida dentro de quince años. Las tecnologías que están hoy en día en desarrollo traerán posibilidades increíbles en todos los ámbitos. Sin embargo, ahí está esa sensación de “no llego” y de exceso de cosas a las que prestar atención que nos está pidiendo utilizar una estrategia de adaptación.

¿Qué podemos hacer ante esto?

En primer lugar, aceptar y “abrazar” este escenario de vida enfocando todo lo positivo que tiene, que lo tiene. Este enfoque cambia por completo nuestra experiencia.

En segundo lugar, aceptar la incertidumbre y la inseguridad y permitirnos vivir sin el “pleno” control de la situación.

Y en tercer lugar, establecer un fuerte anclaje interior para que la seguridad que necesitamos como humanos encuentra ahí su satisfacción.

Que tengas un gran día.

 

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