¿Ver para creer o creer para ver?
Es increíble cómo determinados mensajes que oímos de pequeños se quedan grabados a fuego en nuestra mente, y uno de esos mensajes que todos hemos oído en muchas ocasiones es: “ver para creer”. Y es verdad, hay cosas que son tan inverosímiles que tenemos que verlas para poder creer que son verdad. Sin embargo, hemos escuchado muchísimo menos la expresión: “creer para ver”.

Las creencias que tenemos son un material mental de altísima potencia. En primer lugar, definen la realidad en que vivimos ya que constituyen la lente a través de la cual vemos e interpretamos la vida, a nosotros mismos y a los demás. Imagínate que te pones unas gafas de esas que modifican las formas y los colores de las cosas. Ahora imagínate que pierdes la conciencia de que llevas puestas unas gafas y crees sin cuestionamiento alguno que lo que ves es la realidad. Bueno, pues esto mismo es lo que ocurre con las creencias que tenemos.
La realidad en que cada uno vivimos es eminentemente subjetiva y depende de nuestra percepción, que a su vez está delimitada por nuestras creencias. Se dice que cuando las primeras carabelas de Cristóbal Colón llegaron a tierras americanas, los indígenas no pudieron verlas aunque las tenían frente a sus ojos, veían a los marineros salir del mar pero no a las carabelas. Esto era debido a que nunca habían visto unos artefactos como aquellos y su cerebro no procesaba esa información. Bueno, yo no sé si esta historia será cierta o no, pero lo que sí es cierto es que no todo lo que está frente a nuestros ojos lo vemos, y esta es la razón por la que los magos hacen cosas que parecen imposibles; pero un mago es un ilusionista, es decir, un experto en manejar nuestra percepción y hacer que no veamos lo que es evidente.
La expresión creer para ver es una afirmación absolutamente real porque la creencia va a dar forma a nuestra percepción y a crear nuestra realidad subjetiva. Si creemos que la vida es un lugar lleno de dificultades, sinsabores y gente que va a lo suyo, esa es la realidad en que vamos a vivir, en este caso, la realidad subjetiva interior. Pero también ocurre que nuestras creencias contribuyen a crear esa misma realidad objetiva exterior. ¿Por qué? Pues porque las creencias son como un imán y atraeremos a nuestra vida esa realidad que es coherente con la creencia. Este es un principio fundamental a conocer: la vida tiende a buscar la coherencia entre nuestro mundo interior y nuestro mundo exterior. Esto puede sonar un poco metafísico, y ciertamente lo es, pero también es psicológico: de manera inconsciente realizaremos acciones que generen en nuestra vida la realidad que sea coherente con nuestra realidad interior, o sea, con nuestra creencia.
Por esta razón, cuando quieras ver materializado algo en tu vida o cuando te enfrentes a problemas y dificultades, antes de lanzarte al mundo exterior a lograr tus objetivos o a resolver tus problemas, comienza por revisar las creencias que tienes al respecto por si van en contra de ello, porque si es así, sabotearán todos tus esfuerzos.
Que tengas un gran día.
Si este post te ha gustado y te ha resultado útil, por favor, compártelo con tus amigos y con aquellas personas a quienes creas también les puede servir.









Comentarios
Francisco Javier Hernandez Garcia
Excelente reflexion que modifica el paradigma Ver para creer demostrandonos que existen otras dimensiones que no se miden con medios fisicos.
Juan Manuel Martín Menéndez
Muchas gracias Francisco Javier por tu comentario. Sí, ciertamente la dimensión mental juega un papel determinante ya que aunque haya una realidad física indudable, la realidad en que cada uno de nosotros vivimos es fundamentalmente subjetiva y en función de ella también se mueve, o movemos, la realidad más objetiva.
Un abrazo.
JM
Zoe Martinez
Y la palabra.»Creer es ver, ver no es creer» es lo mismo?
Juan Manuel Martín Menéndez
Pues es un juego de palabras pero que tienen su verdad.
Creer es ver porque nuestras creencias definen en última instancia la realidad que vemos. No vemos con los ojos, vemos con nuestra mente, y nuestra mente construye la percepción en base a lo que entra por los sentidos y a todas las creencias que tenemos.
Por otra parte, «ver no es creer» apunta a otra verdad: las creencias son construcciones mentales que podemos contraponer a las percepciones objetivas de nuestros sentidos y también a conclusiones a las que llegamos con nuestro intelecto.
Por lo tanto, «creer es ver y ver no es creer» no son lo mismo.
Muchas gracias por tu comentario Zoe. Espero que esto te sirva.
JM
Maela
Muy buena apreciación sobre la creencia y que se aplica mucho en la fé.
Juan Manuel Martín Menéndez
Sí, la fe realmente es creencia en la certeza de algo, en este caso de algo para lo que no hay un soporte de los sentidos o incluso de la razón.
Muchas gracias Maela por tu comentario.
JM