Una piedra en el camino

 

“Una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar…” Éste es el estribillo de una canción mejicana que solía escuchar de pequeño cuando íbamos en el coche y mi padre ponía al Dúo Gala, un grupo mejicano que le gustaba mucho. Es curioso cómo las canciones quedan asociadas a momentos de nuestra vida en una especie de fusión en la que es difícil disociar lo uno de lo otro.

 

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Hoy, muchos años después, ese estribillo sigue viniendo a mi cabeza de tanto en tanto, recordándome esos momentos de los viajes en el coche con mi familia, pero también haciéndome pensar en la vida y en el destino.

La palabra destino es un tanto intimidante porque nos conecta con algo más allá de nosotros mismos y de nuestro control de nuestra vida. Yo no sé si el destino existe; a ciencia cierta, creo que no hay nadie que lo sepa, pero sí que creo que la vida es algo más que la superficie que normalmente vemos, y que, como ocurre en el mar, las corrientes de las profundidades tienen una gran influencia en el movimiento del agua en la superficie.

Decía William Shakespeare: “El destino es el que baraja las cartas, pero somos nosotros los que jugamos”. Y estoy totalmente de acuerdo con él. Creo que el destino existe entendido no como una especie de certeza de lo que va a suceder en el futuro sino como una especie de “plan” para nuestra vida que procede de niveles profundos de nuestro ser. Esto puede parecer una afirmación un tanto esotérica, o mágica, pero si nos paramos a pensarlo, tiene su lógica. Si miramos el plano físico de nuestro ser, todos estamos sujetos a un destino. Ya desde el momento en que nacemos, en nuestro ADN está programado el “plan” para la evolución de nuestro cuerpo: el momento en el que nos saldrán los dientes, el momento en el que se producirá el cambio hormonal, el momento en el que a los hombres nos empezará a salir barba en la cara… Pues esto mismo puede suceder en el plano más ámplio de la vida y del devenir de ésta. Sin embargo, como bien decía Shakespeare, el destino nos puede dar unas determinadas cartas, pero lo que hagamos con ellas es cosa nuestra; nosotros somos los que jugamos la partida. Y como todo buen jugador de cartas sabe, ganar o perder no depende tanto de las cartas que te han tocado sino de tu habilidad para jugar con ellas.

El camino de la vida está lleno de muchos acontecimientos y experiencias, y también de muchas piedras como dice la canción mejicana, pero lo que más cuenta no son éstas sino cómo las vivimos y qué hacemos con ellas. Unas malas cartas que te hayan tocado no significan necesariamente perder la partida; y al contrario, unas buenas cartas no significan ganar. Todo depende de nosotros y de cómo las juguemos.

 

Que tengas un gran día.

 

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  • Angel Nuez

    Por lo tanto eso quiere decir, que aunque exista un plan y lo tengamos de una manera intrínseca dentro de nuestro «cuerpo», dependiendo de una serie de decisiones que tomemos en nuestra vida, este plan puede variar.

    Si esta hipótesis es cierta, esto quiere decir que el destino no está ni escrito, ni planificado. O ¿también están planificadas las decisiones que tomarás?….

    Un saludo

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Yo no creo que el destino esté «escrito» en el sentido de que ya esté todo predeterminado, incluso las decisiones que vamos a ir tomando a lo largo de nuestra vida. El libre albedrío está ahí, y aunque podamos hablar de un cierto plan ya predefinido, esto no significa que ese plan se vaya a cumplir. Es igual que con el ADN y el plan que en él existe para nuestro cuerpo, nosotros, con los conocimientos que tenemos hoy para operar sobre el ADN podemos cambiar ese plan.

      Muchas gracias por tu comentario Ángel.

      Un fuerte abrazo.

      JM

  • Dolors

    Parece evidente que depende de como jugamos las cartas que nos da la vida que la partida tendrá un resultado u otro. Pero que es ganar la partida? Supongo que ganar la partida es conseguir sentirte lo mejor posible, ver el lado positivo, no sufrir mas de lo necesario o no sufrir inutilmente. Aqui entra en juego el control de las emociones y de los sentimientos, las Claves para ganar la partida con las cartas que te da la vida. Y entonces volvemos al ADN y a nuestro entorno en el que hemos crecido y nos hemos desarrollado y en el que nos hemos formado como personas, con nuestra escala de valores y que nos identifica como ser individual y con nuestra consciencia de lo que somos. Entonces finalmente, se trata de saber controlar las emociones y los sentimientos cuando la vida te da unas cartas malas y asi conseguir ganar la partida. Controlar la mente, lo que pensamos y lo que sentimos. Àrdua tarea y no tan sencilla. Y es que finalmente, en mi humilde opinión, todo se reduce a nada mas y nada menos que los sentimientos y las emociones que nutren nuestra alma.

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias Dolores por compartir con nosotros tu opinión. Estoy totalmente de acuerdo contigo en la importancia de los sentimientos y las emociones porque son éstas las que realmente nos hacen humanos y le ponen a la vida aquello sin lo cual sería demasiado árida, seca, carente de sabor, de textura y, en última instancia, de alma. En cuanto a lo que comentas del control de emociones y sentimientos como clave para «ganar la partida» con las cartas que nos ha dado la vida, yo más que control prefiero la expresión inteligencia emocional que no necesariamente implica control sino conocimiento de uno mismo y de este plano de la naturaleza humana para manejarnos bien con ellas. Hay ocasiones en las que más que controlar una emoción es necesario darle salida de una manera adecuada.

      Un fuerte abrazo.

      JM

  • María de la Paz

    Buenos días, Juan Manuel:

    En primer lugar, agradecer tus reflexiones semanales. Se echan de menos cuando no te es posible enviarlas.

    La de esta semana tiene una visión de análisis de cómo gestionar las emociones, que considero importante y que ayuda a ponerlas en práctica. No siempre es sencillo hacerlo por uno mismo, si no recibe este tipo de «ayuda externa».

    Un abrazo,

    MPaz

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias a ti Mari Paz por tenerte entre mis lectoras. Sí es verdad, no siempre es sencillo gestionar las emociones ya que son aguas que se pueden desbordar, pero como en todo, a medida que vamos trabajando sobre ello vamos ganando maestría, y si en algún momento las aguas se desbordan, pues nada, se recogen y vuelta a empezar.

      Un fuerte abrazo.

      JM

  • Angela

    Buenos Días compañeros soñadores,

    La lectura es eso, soñar, creer que puedes cambiar al mundo a travéz de tu vuelo inmaginativo, es verdad que estamos sujetos a un ADN, pero quién hace su mundo interior y exterior somos cada uno de nosotros, con nuestros actos, pensamientos, dichos y desdichos; por eso sigamos soñando que algun día esos sueños pueden hacerse realidad.

    Un abrazo a todos.