Si quieres tener suerte, abre la puerta para que entre

 

Se cuenta que había un hombre que estaba en una situación económica precaria y todos los días rezaba pidiendo que le tocara la lotería. Y así semana tras semana. Un día se levantó por la mañana y comenzó con su ritual de oración: “Dios mío, ayúdame, ayúdame por favor, utiliza tu infinito poder para que me toque la lotería y pueda dejar de ser pobre”. Pero ese día ocurrió algo especial: Dios le respondió y le dijo: “Hijo mío, si yo te quiero ayudar, pero por favor compra el boleto para que pueda hacerlo”.

 

Si quieres tener suerte, abre la puerta para que entre

 

Esta historia siempre me ha gustado porque muestra de una forma clara y divertida un principio fundamental sobre la suerte: ésta le suele llegar a quien se mueve, a quien pasa a la acción.  Es precisamente en el movimiento donde se nos presentan oportunidades que nunca se nos presentarían si nos hubiésemos quedado quietos. Aun así, en ocasiones nos pasa como al hombre de esta historia, pensamos que la suerte es algo que nada tiene que ver con nosotros y que depende de los azares de la vida. Pero no es así, la suerte parte desde dentro de nosotros mismos; nos corresponde a nosotros dar el primer paso, abrir la puerta, comprar el boleto.

Hay tres principios fundamentales de la suerte que es importante conozcamos y sigamos si queremos que ésta entre en nuestra vida. El primero tiene que ver con el deseo. Hemos de tener un deseo claro y bien definido; en ocasiones, deseamos tener suerte pero no tenemos claro qué es lo que queremos. El segundo principio tiene que ver con la acción; hemos de movernos, de hacer cosas, de tomar iniciativas. Y el tercer principio es el de la atención; hemos de estar atentos para ver las oportunidades que se nos vayan presentando. La diosa Fortuna es como un ave que nunca se posa ni pasa dos veces por el mismo sitio; si no estamos atentos, la oportunidad pasará de largo, y si no nos movemos, no volveremos a verla porque no se volverá a presentar en ese mismo lugar en el que nos ha visitado.

¿Quiere esto decir que nos tocará la lotería si seguimos estos preceptos? No necesariamente. No estamos hablando aquí de la suerte del azar sino de la suerte de las oportunidades que nos llevan a materializar nuestros deseos. Puede que la diosa Fortuna nos presente la oportunidad de comprar un boleto de la lotería ganador, pero también puede que nos presente una oportunidad que al cabo del tiempo se convierta en esa cantidad de dinero que deseamos. Hemos de confiar en la diosa Fortuna que desea visitarnos y que nos irá presentando oportunidades, pero para ello, hemos de seguir los tres principios:

1. Tener un deseo claro y bien definido

2. Movernos, tomar iniciativas

3. Prestar atención

 

Que tengas un gran día.

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