Sentirte a gusto en tu propia piel

¿Quieres ser feliz? Hay una condición indispensable: sentirte a gusto en tu propia piel. Es difícil que nos sintamos bien y a gusto en la vida si primero no nos sentimos bien con nosotros mismos. Sin embargo, esta es la realidad de muchas personas que en el fondo no se sienten lo suficiente: lo suficientemente atractivas, lo suficientemente inteligentes, lo suficientemente capaces, lo suficientemente preparadas, lo suficientemente… Es como si hubiera una voz interior que estuviera todo el tiempo gritando: no eres lo suficiente.

 

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Y ciertamente la hay, esa voz interior no es más que lo que en psicología se denomina introyección, y que es la interiorización que se produce en la niñez de los mensajes que nos transmiten de nosotros mismos las figuras de poder que hay en nuestra vida: nuestros padres, educadores y otras personas relevantes. Esas voces las interiorizamos de tal manera que pasan a formar parte de nuestra propia mente y por ello creemos que son nuestras, pero la realidad es que no lo son.

La autoestima, el autorrechazo, el autorrespeto y la autoimagen son producto del proceso de desarrollo que seguimos desde el día de nuestro nacimiento, y provienen en gran medida de los mensajes que recibimos en la niñez. Si esos mensajes tenían la forma de voces que nos decían: eres válido, eres valiosa, te puedes equivocar, eres inteligente, eres capaz, eres guapa o guapo,… en nuestra mente se habrá desarrollado una autoimagen positiva, respeto, aceptación y valoración de nosotros y nuestras capacidades. Si esas voces eran de crítica, de exigencia o de rechazo, la consecuencia natural es esa sensación interior de “no soy lo suficiente”.

La vida es como es y no hay que culpar a nadie porque en cierta medida en este terreno todos somos víctimas de víctimas, ya que esos mensajes y esas voces interiores pasan de generación en generación transmitiéndose como un legado familiar y cultural. Es la toma de conciencia lo que nos permite romper la cadena, sanarnos a nosotros mismos, a nuestro linaje y al mundo.

La primera toma de conciencia es la de nuestro propio valor. Eres un ser humano de valor incalculable, tu vida es única e irrepetible, tus talentos y capacidades son únicos, tu potencial inmenso. Éstas son verdades irrefutables, absolutas y objetivas, que hemos de interiorizar a través de recordárnoslo a menudo. No se trata tanto de luchar contra esas voces que podemos haber interiorizado y que nos hablan de rechazo, de insuficiencia y de exigencia, sino de sustituirlas por otra voz, en este caso nuestra propia voz formada y decidida por nosotros mismos en base a nuestra propia inteligencia y al amor hacia nosotros mismos.

La segunda toma de conciencia es la del absurdo de la comparación. Cuando no nos sentimos “lo suficiente” es porque hay una comparación con algo o con alguien. Hay personas que a la vista de muchos son tremendamente atractivas, pero que no se sienten así; otras muy inteligentes que se sienten torpes; otras con un buen nivel de bienestar económico que se sienten pobres. Esto es así por ese mecanismo tan humano que es la comparación y la percepción subjetiva. Es importante darnos cuenta de cómo nos formamos una imagen de nosotros en base a comparaciones, normalmente arbitrarias, y en muchos casos erróneas.

Sentirnos bien en nuestra propia piel es la consecuencia natural de la conciencia de todo nuestro valor y valía, y de dejar a un lado toda comparación sabiendo que hemos nacido para ser nosotros mismos y para nadar en nuestro propio río.

Que tengas un gran día.

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