Retos para el disfrute del trabajo

 

¿Quién no conoce hoy en día a Google? Esta empresa ha pasado a formar parte de la vida de casi todos nosotros, ya sea porque usamos su buscador, un teléfono inteligente con el sistema operativo Android, o los múltiples servicios gratuitos que ofrece como el correo electrónico Gmail o la aplicación Google Earth para ver casi cualquier lugar de nuestro planeta. Pero Google también es conocida dentro del mundo empresarial como una empresa que año tras año aparece en la lista de mejores empresas en las que trabajar elaborada por una consultora independiente y basada en las opiniones de los empleados. Esto obviamente tiene que ver con las políticas de recursos humanos que tiene esta compañía, pero tiene mucho más que ver con el disfrute que experimentan sus empleados en el trabajo. La mayoría de ellos son ingenieros, y su trabajo está basado en enfrentarse a retos constantemente, los retos que supone desarrollar nuevas aplicaciones.

 

Retos para el disfrute en el trabajo

 

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los mayores expertos mundiales en el disfrute, nos explica en su excelente libro Fluir que cuando aplicamos nuestras habilidades y capacidades a retos adecuados a éstas, entramos en un estado mental placentero que él llama “fluidez”. Esto es lo que les ocurre a los ingenieros de Google cuando están trabajando en el desarrollo de un programa o aplicación software, y también lo que les ocurre a los tenistas cuando están totalmente metidos en un partido buscando la victoria, o lo que les ocurre a los abogados cuando están inmersos en los detalles de un caso buscando la manera de ganarlo.

Junto con las dos palancas que hemos visto en los anteriores posts, otra manera de disfrutar en nuestro trabajo es por la vía del estímulo y del disfrute que enfrentarnos a retos produce. Indudablemente que hay trabajos, como los tres que acabo de mencionar, que por su naturaleza están más enfocados a retos que otros. Sin embargo, cualquier trabajo puede ser orientado en este sentido, todo es una cuestión de cómo se aborde. Un peluquero puede limitarse a descargar de pelo las cabezas de sus clientes o considerarse un estilista que afronta cada “proyecto” –léase cada corte de pelo– como un reto en el que conseguir darle estilo y donaire a la persona que tiene delante con pequeños detalles que son los que le van al cabello de ese cliente. Abordando así su trabajo, cada cliente se convierte en un reto al que aplicar todo su talento y habilidad. Estos peluqueros suelen disfrutar bastante más de su trabajo que los otros. Además, suelen ser a los que mejor les va.

Los retos son tales porque nos desafían y hacen que nos esforcemos y utilicemos toda nuestra capacidad para lograr algo. Si no hay desafío y esfuerzo no hay reto, y por lo tanto el estímulo y el disfrute que experimentamos es limitado o nulo. Si Rafa Nadal juega un partido de tenis con un principiante se aburre porque no necesita hacer ningún esfuerzo para ganar, no hay reto, no hay estímulo y no disfruta como cuando juega con alguien de su nivel que le fuerza a meterse por completo en el partido y a utilizar toda su capacidad y talento. El reto te obliga a emplearte a fondo, y cuanto más te empleas más disfrutas. Eso sí, el reto también tiene que ser adecuado a tu nivel de habilidad y capacidad, de lo contrario no hay estímulo ni disfrute. El reto te ha de exigir pero no abrumar.

La principal clave en esta tercera palanca de disfrute es adoptar una actitud proactiva y orientar nuestro trabajo a retos si la naturaleza de este no está tan basada en estos o si hemos entrado en una cierta rutina y mecánica. Cualquier trabajo puede ser orientado a retos, todo es cuestión de nuestra propia decisión y de cómo queremos y vamos a trabajar. Un administrativo de un departamento de contabilidad puede limitarse a introducir datos de facturas en el sistema informático o autoadjudicarse el reto de utilizar sus conocimientos para, al tiempo que introduce los datos, buscar patrones que puedan proporcionar una inteligencia de negocio que contribuya a mejorar los costes. Este segundo planteamiento le hará disfrutar mucho más de su trabajo y, seguramente, prosperar más porque la gente proactiva y que aporta valor es a la que mejor le va. Esto lógicamente le va a requerir salir de la zona de comodidad y hacer un esfuerzo adicional, pero ¿se está realmente cómodo en un trabajo que se ha convertido en rutinario, mecánico y falto de vitalidad? Como alguien me dijo una vez, “no siempre puedes elegir el trabajo que haces, pero siempre puedes elegir cómo lo vas a hacer y con qué actitud”.

Que tengas un gran día.

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  • Maria José Villahermosa Berenguer

    Es cierto que la manera que tengamos de enfocar el día cambia mucho nuestro nivel de satisfacción pero ante todo es muy importante añadir un toque de humor tanta seriedad nos lleva al aburrimiento y desinterés

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      No puedo estar más de acuerdo. El humor es esencial para hacer la vida más satisfactoria y divertida.

      Muchas gracias María José por tu comentario.

      JM