Reinventarse. La consigna de nuestro tiempo

 
¿Quién no ha oído en estos últimos tiempos que vivimos la palabra reinventarse? Se habla de la necesidad que tienen muchas personas, especialmente las que se quedan sin trabajo, de reinventarse; pero también se aplica el término a empresas, países y hasta regiones enteras del planeta, como la Unión Europea. Personalmente estoy de acuerdo en esta necesidad.

 

Reinventarse, la consigna de nuestro tiempo

 

Como escribía en mi anterior post, el tren del cambio ha acelerado su velocidad y la adaptación a las nuevas realidades que se van abriendo implica necesariamente la transformación, o usando la palabra de moda, la reinvención para muchas personas. El tema no es baladí, porque la reinvención, y aquí me refiero especialmente a la reinvención profesional, es un proceso, un camino que se ha de realizar hasta que la nueva realidad se materializa. Hay veces que escucho en medios de comunicación utilizar esta expresión de una manera que me hace pensar: “y esta persona que está diciendo esto, ¿se ha tenido que reinventar alguna vez en su vida? ¿sabe realmente el proceso que implica la reinvención?”.

Yo siento el máximo respeto por aquellas personas que se ven en la necesidad de tener que reinventarse porque sé por propia experiencia lo que esto supone hasta que se va abriendo una nueva realidad. No, reinventarse no suele ser fácil, especialmente si has estado toda tu vida profesional en un determinado trabajo o sector y el cambio de las realidades de la vida te obliga, no ya a hacer otra cosa, sino, en la mayoría de los casos, a tener que seleccionar una nueva dirección que no sabes ni cuál puede ser.

Hay veces que quienes me han visto realizar este proceso y ahora se encuentran en esta tesitura, me piden consejo sobre cómo abordarlo. Lo primero que les digo es que, aunque ya suene a tópico por lo repetido, toda crisis, toda situación difícil, lleva en sí la semilla de la oportunidad si decidimos entender así la situación. Así que mi primera sugerencia es que miren su situación con los ojos de la oportunidad. Después toca empezar a dilucidar por dónde tirar. Aquí, mi sugerencia es que escuchen a su corazón: lo que les gusta, lo que les hace vibrar, lo que les llena el alma. En esta fase del proceso no se trata de ser prácticos, sino de mirar el corazón para ver qué le da vida. Yo creo que la gran oportunidad que existe cuando uno pierde el trabajo es la de volver a llenarse de vida, de ilusión y de entusiasmo al emprender nuevos caminos que pueden estar más en sintonía con nuestra verdadera naturaleza.

Una vez que tenemos esta información, ya tenemos una brújula que nos marca la dirección. A partir de aquí comienza el camino, que puede ser más o menos largo y más o menos arduo, pero que al estar en sintonía con nuestro corazón siempre contará con esa energía extra que hace falta para crear nuevas realidades. Además, no sólo estaremos trabajando para “volver” al mundo laboral, sino también para crear una realidad laboral que nos proporcione algo más que el pago de nuestras facturas.

Que tengas un gran día.

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