Por qué hidratarse es tan importante para rendir y disfrutar de nuestro trabajo

En una ocasión me encontraba asistiendo a un curso en Estados Unidos y constaté algo que ya había observado en otras ocasiones: en aquella cultura existe casi una obsesión por la hidratación, existiendo personas que literalmente casi ni se separan de su botella de agua. Intrigado por esto, le hice la pregunta a la mujer que se sentaba a mi lado, y su respuesta me lo aclaró todo: “mira, hidratarse es muy importante si quieres estar estupenda”.

 

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Y tenía razón porque la hidratación nos hace estar más radiantes y que la piel envejezca menos. Esto es algo que hoy en día casi todos sabemos porque los medios de comunicación, y la publicidad, que todo hay que decirlo, han hecho una buena labor de educación. Otra cosa es que sigamos estas directrices. Sin embargo, no es de belleza de lo que quiero hablar hoy sino de rendimiento y de disfrute del trabajo.

Somos agua en un sesenta y cinco por ciento. Literalmente, si nos metiésemos en una licuadora, el sesenta y cinco por ciento de nuestro peso corporal saldría transformado en agua. Esta es la razón por la que el agua es un componente esencial para nuestra vida y para el funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro. Fíjate en este dato, si un músculo se deshidrata un mero tres por ciento, o sea, una pequeñez si lo pensamos en términos absolutos, pierde un diez por ciento de su fuerza, que ya no es tan pequeñez. Esta es la razón por la que los deportistas cuidan tanto la hidratación. ¿Y qué pasa con el cerebro? Pues que la hidratación es casi más crítica porque el sistema nervioso ─del cual forman parte las neuronas─ es agua en un ochenta y cuatro por ciento, y una ligera deshidrdatación tiene un efecto inmediato en nuestro rendimiento neuronal, lo que se deja notar en el rendimiento intelectual, la memoria, la capacidad de concentración o el tiempo de reacción entre otros aspectos de nuestra actividad mental.
Dentro de nuestro funcionamiento biológico, cada día perdemos agua ─en el entorno de dos libros y medio─ que es necesario recuperar. De esta cantidad, casi un litro lo recuperamos por medio de la ingesta de bebidas o alimentos, el resto, aproximadamente litro y medio, es lo que es necesario beber de media para estar bien hidratados, y además dosificarlo a lo largo del día. Esto nos ayudará con nuestra energía disponible, la sensación general de vitalidad, el rendimiento de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro y nuestro disfrute del día a día porque cuando nos sentimos vitales y con energía disfrutamos más de todo lo que hacemos. Además, como bien decía mi compañera de mesa en el curso de Estados Unidos, contribuirá a que estamos más guapos/as, que también está muy bien.

Que tengas un gran día.

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