Navengando por aguas turbulentas

 

Dicen que estamos en un cambio de época y que las viejas estructuras se están disolviendo para dar paso a otras nuevas que las sustituyan. Incluso las profecías mayas hablaban de este punto de la historia como el fin de un mundo y el comienzo de otro. Como en todo, hay puntos de vista y opiniones para todos los gustos. Sin embargo, más allá de las interpretaciones está la evidencia de los hechos, y ésta indica que la época que estamos viviendo está llena de cambios, cambios sociales, económicos y personales. Estas son las aguas en las que nos toca navegar en estos momentos, y son aguas no tranquilas sino más bien turbulentas.

 

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Las realidades personales de mucha gente están cambiando, trabajos que se pierden, parejas que se disuelven, amistades que se quedan atrás, carreras que hay que abandonar para emprender otras nuevas… Yo no sé si esto obedece a algún ordenamiento cósmico como postulaban los mayas, pero sí sé que en estos momentos hay una dinámica subyacente de cambio que está provocando transformación en las vidas de muchos de nosotros y del propio planeta en su conjunto.

Navegar por aguas turbulentas y realidades que se disuelven no está exento de miedo, inseguridad, ansiedad y angustia. Los seres humanos tenemos una necesidad de seguridad, y la incertidumbre tiende a causarnos reacciones emocionales de este tipo que nos dificultan experimentar felicidad en nuestra vida.

¿Qué podemos hacer para navegar estas aguas? Pues en primer lugar encontrar la seguridad en nuestro propio interior, en el centro de nuestro ser; Cuando estamos conectados con ese centro somos como el faro que ve las tempestades y estando en medio de éstas se siente seguro porque se sabe sólido y confía en sí mismo. Una vez que nos sentimos ahí, ya podemos navegar las aguas turbulentas incluso disfrutando de ellas porque desde nuestra seguridad interior podremos disfrutar del estímulo que el cambio y el movimiento supone.

… Y ¿cómo conectar con el centro de nuestro ser? No es complicado. Simplemente dedica cada día diez minutos a estar contigo. Siéntate, cierra los ojos, respira y pon la atención en tu cuerpo y en la sensación de la respiración. Con cada inhalación y exhalación sentirás cómo conectas más y más. Quédate ahí unos minutos. Poco a poco esa sensación de “conexión” se irá instalando en ti y la experimentarás a lo largo de tu día a día.

Que tengas un gran día.

 

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  • Freddy Matuz

    Me gustaría mucho recibir cada día de estas enseñanzas

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias Freddy por tu interés. Actualmente no estoy haciendo avisos por email cada vez que publico nuevos contenidos en este blog pero si entras cada dos semanas verás contenido nuevo. Quizá en un futuro vuelva a activar el aviso por mail.

      Un fuerte abrazo.

      Juan Manuel