¿Llegas al final del día sin «pilas»?

 
¿Has oído alguna vez hablar de los ritmos ultradianos? Si tu respuesta es que no, te diré que estos forman parte de tu vida y son los responsables de que a lo largo del día necesites pequeños descansos; son unos de los biorritmos que gobiernan nuestro organismo.

 

descanso

 

Leonardo da Vinci decía: “La clave está en descansar”. Se cuenta la anécdota de que cuando estaba pintando el famoso fresco La última cena en la iglesia de Santa Maria delle Grazie, el prior estaba muy preocupado porque se terminase en la fecha acordada y solía increpar a Leonardo porque tenía la costumbre de tomarse descansos y echarse pequeñas siestas a lo largo del día. En una ocasión, ante las críticas del prior, Leonardo le dijo: “Mire, los grandes genios hacemos más cuando parece que menos estamos haciendo”. Y tenía toda la razón porque era en esos pequeños descansos y siestas cuando venían la inspiración y las ideas que luego plasmaba en el fresco.

Biológicamente estamos programados para descansar y recuperarnos cada cierto tiempo a lo largo del día, en concreto, cada hora y media o dos horas, que es el periodo de oscilación de los ritmos ultradianos. Si prestamos atención, notaremos esta necesidad por las señales de aviso que nos manda: ganas de bostezar y estirarnos, sensación de hambre, tensión muscular o dificultad para concentrarnos. Al darle al organismo el descanso que nos pide conseguimos que nuestros niveles de energía y vitalidad se mantengan altos a lo largo del día y que no generemos fatiga; y además, nuestro cerebro se recupera y nuestras capacidades intelectuales y creativas suben.

Hay personas que a veces me preguntan “pero ¿cómo voy a parar con todo lo que tengo que hacer?”, y mi respuesta es: “Precisamente por todo lo que tienes que hacer date estos descansos regulares porque no es lo mismo el tiempo que el rendimiento”. Cuando tenemos energía y nuestro cerebro está descansado hacemos más en menos tiempo. Además, disfrutamos más con lo que hacemos y preservamos nuestra salud.

Esto último no es baladí. Si no atendemos la necesidad de nuestro organismo de recuperarse, este reacciona liberando en el torrente sanguíneo hormonas del estrés que están diseñadas para activarlo y que pueda continuar aun cuando está fatigado. Este tipo de hormonas, como veremos a continuación, cuando están presentes de manera permanente en nuestro organismo tienen efectos bastante perjudiciales para nuestra salud.

Por todo ello, los descansos regulares a lo largo del día (diez o quince minutos cada hora y media o dos horas) en los que desconectamos de la tarea que estemos haciendo y pasamos a modo recuperación, son una excelente estrategia para rendir óptimamente, lograr aquello que nos proponemos, disfrutar de nuestra actividad y sentirnos bien y plenos en nuestra vida. Si no son parte de tus hábitos, te animo a probar y que sea tu propia experiencia la que te muestre los beneficios.

Que tengas un gran día.

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