La vida como aventura [Serie Vivir con Pasión]

 

Hay dos hechos que son verdades universales: los seres humanos sentimos pasión por las historias y por la aventura. Lógicamente, cada uno con un grado distinto de intensidad debido a su carácter y temperamento, pero las palabras historia y aventura nos enganchan en el mismo momento en que las escuchamos. ¿La razón de esto? Quién sabe, pero me atrevo a decir que probablemente tenga que ver con esa necesidad del alma humana de descubrir la vida.

 

 

Que la vida es una aventura es otra de esas verdades universales. Podemos saber lo que ha ocurrido en el pasado, pero lo que venga en el futuro es una incógnita por mucho que nos empeñemos en planificar. Pero no es de este hecho del que quiero hablar en este post sino de una actitud, de la actitud de vivir nuestra vida diaria desde la consciencia de la aventura y el descubrimiento. Aquí encontramos otro elemento clave de la pasión de vivir.

Cuando vivimos nuestro día a día desde esta consciencia, la vida se hace interesante y estimulante. Da igual que externamente sigamos una cierta rutina, la diferencia la marca, como siempre, nuestro interior. Ten en cuenta que la realidad es algo muy subjetivo; realmente, la realidad la crea nuestro cerebro para nosotros. Por ello, si decidimos mirar desde los ojos de la aventura y el descubrimiento, la realidad más rutinaria y aparentemente carente de todo interés, se convierte de manera automática en una realidad estimulante.

Para vivir la vida como una aventura no hace falta que lo dejemos todo y nos vayamos a recorrer el mundo. No hace falta que hagamos un cambio radical de realidad exterior. Lo que hace falta es que hagamos un cambio en nuestro interior, en nuestra mirada. Sólo esto: cambiar la mirada.

Haz el experimento durante una semana. Toma la decisión de vivir cada día de esa semana a través de los ojos del explorador que hay en ti, de la aventurera, del niño que quiere aprender y descubrir la vida. Cada mañana, al asearte, mírate en el espejo y reafirma la decisión de que ese día lo vas a vivir desde esa mirada. Sal a la calle y mira a tu alrededor con esos ojos. Mira la vida desplegarse entorno tuyo, observa, observa, no pienses, sólo mira, respira, siente, realiza tus tareas tratando de descubrir algún matiz nuevo en ellas, de aprender algo. Haz esto sólo durante siete días a modo de experimento.

Como venimos diciendo en esta serie de posts, la pasión por la vida tiene que ver con el disfrute de ésta ¡cómo va a haber pasión si no hay disfrute! Y esta mirada, esta actitud, de la que te hablo genera mucho disfrute pues hace nuestro día a día estimulante e interesante.

Cuéntanos en los comentarios qué tal te ha ido con el experimento.

 

Que tengas un gran día.

 

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  • Mary Carmen

    ¡¡MIL GRACIAS!! Estoy totalmente de acuerdo contigo.

    Hice una experiencia hace unos años , que la realizo a menudo, de MIRAR MI CIUDAD , MADRID, CON OJOS DE TURISTA….es decir como si fuera la primera vez que la viera: ese rincón, esa luz en el edificio conocido, esas personas…Eso me sirvió para darme cuenta que, efectivamente, SOLO HAY QUE CAMBIAR LA MANERA DE MIRAR… y en cada situación de la vida igual.

    Y ¡¡ánimo! sigue enriqueciendo este espacio de encuentro, aquí detrás estamos personas que lo leemos con alegría

    Un abrazo,

    Mary Carmen

    • Juan Manuel Martín Menéndez
      Juan Manuel Martín Menéndez

      Muchas gracias Mary Carmen por tu aportación. No había probado a mirar Madrid, que también es mi ciudad, con ojos de turista de una manera intencional, así que voy a probarlo.

      Un fuerte abrazo.

      JM