La trascendencia [Serie Vivir con Pasión]

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Con este post llegamos al final de la serie Vivir con Pasión. A lo largo de los posts de la serie hemos hecho un viaje por diferentes aspectos que contribuyen de una manera determinante en que nuestra vida nos apasione: la pasión romántica, el trabajo, la familia, la vida social, la aventura, la sensualidad, la belleza… Todos estos aspectos y facetas de nuestra vida tienen la capacidad de atrapar nuestro corazón y encender en él la llama de la pasión.

 

 

Para este último post he dejado un aspecto que no es tan material y definido pero que forma parte de nuestra naturaleza y anhelos más profundos. Me refiero a la trascendencia, a ese lugar de la existencia en la que nuestra individualidad se disuelve para dar paso a nuestra universalidad. A lo largo de los milenios, las diferentes tradiciones espirituales nos han hablado de ello y tratado de instruir en las vías y caminos para experimentarlo. Si hablamos de pasión por la vida, no podía faltar esta dimensión.

Y no, no me refiero aquí a la religión, no necesariamente, sino a ese lugar interior en el que nos sentimos unidos la Vida misma. Ese lugar en el que trascendemos las paredes de nuestro pequeño yo, de nuestra personalidad, de nuestros pensamientos, de nuestras neuras, y entramos en el mar infinito e ilimitado. Ésta puede parecer una experiencia reservada a los místicos, pero no es así, es una experiencia al alcance de todos porque pertenece a la naturaleza humana. En ese lugar, los problemas, el estrés, las presiones, las preocupaciones de la vida cotidiana dejan paso a un estado de paz y armonía profundamente gratificante, a una sensación de conexión con todo y con todos, y a una percepción que no muestra la maravilla que es la vida y que es la existencia. Hay muchas personas que, en la actualidad, acceden a este lugar. La técnica no es difícil y sólo se trata de entrar en el silencio mental. Digo que la técnica no es difícil, pero conseguir entrar en el silencio requiere de una cierta práctica y entrenamiento porque nuestra mente moderna está hiperactivada e hiperestimulada.

Junto con las diferentes iniciativas que hemos ido viendo a lo largo de esta serie de posts, te sugiero una última: la práctica del silencio y la contemplación. No hace falta que sigas una disciplina determinada, solamente introduce en tu vida esta práctica como has introducido la práctica de chequear de tanto en tanto a lo largo del día los mensajes y correos electrónicos en tu smartphone. Se trata de momentos en los que te paras, sales de tu pensamiento y contemplas algo de lo que hay a tu alrededor. Con esta sencilla práctica no sólo obtendrás grandes beneficios para mantener el equilibro sino que también poco a poco se irá abriendo tu percepción y podrás experimentar lo que el poeta William Blake dice tan maravillosamente en el comienzo de uno de sus poemas (lo transcribo en inglés porque en la traducción al español pierde su fuerza poética):

To see a World in a Grain of Sand

And a Heaven in a Wild Flower,

Hold Infinity in the palm of your hand

And Eternity in an hour.

 

Que tengas un gran día.

 

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  • elsy Gaitan

    gracias por esta bonita reflexión, necesitamos eso trascender la vida.