La sensualidad [Serie Vivir con Pasión]

 

Me atrevo a aventurar que al leer el título de este post la imaginación se te ha ido a diferentes lugares relacionados con esta bonita palabra: sensualidad. Todas las palabras evocan significados y experiencias en nuestra imaginación, pero hay algunas, como ésta, que además generan emoción: gusto, deseo, pasión. Y no, no me estoy refiriendo a la sexualidad o a la sensualidad romántica, bueno, no exclusivamente, sino al gratificante mundo de los sentidos.

 

 

Quizá, el componente principal de nuestra experiencia humana está relacionado con nuestros cinco sentidos. Es a través de éstos que nos relacionamos con el mundo material en el que vivimos. Podemos ser conscientes de la inmaterialidad del universo: los físicos cuánticos nos dicen que el 99,99% de este universo que nos parece tan “sólido” es espacio vacío. También, algunas tradiciones espirituales hablan de que la vida es un sueño (maya). Siendo todo ello verdad, aún así, nuestra experiencia de la vida del día a día es la de un mundo material que podemos ver, oír, tocar, oler y gustar. Estos cinco sentidos nos informan de la vida a nuestro alrededor, pero también son una fuente de disfrute de la experiencia de estar vivos.

Ya hemos visto en esta serie de posts que una de las vías principales para sentir pasión en nuestra vida es a través del disfrute de la experiencia de estar vivos. Y una de las fuentes principales de disfrute la encontramos en nuestros cinco sentidos y en la palabra sensualidad que no es otra cosa que el disfrute de las experiencias sensoriales.

Día a día vivimos inmersos en nuestros cinco sentidos: vemos, escuchamos, tocamos, olemos y experimentamos los sabores. Pero una cosa es usar los sentidos como “herramienta” y otra bien distinta como fuente de placer y disfrute. Esto último requiere de una intencionalidad y de una sofisticación creciente de nuestra consciencia. Los ojos son la vía por la que podemos disfrutar de la belleza visual. Los oídos nos permiten disfrutar de la música y de todo un universo de sonidos, como por ejemplo los que encontramos en la naturaleza. El gusto nos abre la vía al mundo de los sabores. El olfato, al de los aromas. Y el tacto, qué te voy a decir, el tacto nos permite sentir la vida. Cuando usamos nuestros sentidos para este propósito, estamos sensualizando nuestra experiencia, estamos introduciendo en ella gusto y placer.

Y las oportunidades que tenemos día a día son muchas, muchísimas. Un momento en el que te paras a observar durante medio minuto algo que te ha parecido bello y bonito. Un sonido que llega a tus oídos y que te paras otro medio minuto a explorar. Esa comida de todos los días que hoy decides degustar en lugar de “engullir”, o ese momento con tu pareja en el que rozas con tu dedo la piel de su mano y sientes el contacto…

Vivimos en una realidad que va muy deprisa y en la que cada vez tenemos menos tiempo, es verdad. También vivimos en una realidad que día a día se virtualiza más y con la que cada vez más nos relacionamos a través de nuestros dispositivos digitales, pero dentro de estas “realidades” estamos nosotros con nuestra voluntad, y si queremos vivir una vida sensual que nos ayude a disfrutar de la experiencia de estar vivos, podemos hacerlo. La clave está en querer, y luego en vivir intencionalmente, en este caso, vivir cada día con la intención de disfrutar de las experiencias sensoriales.

Haz la prueba. Prueba a vivir un día con esa intención, y cuéntanos tu experiencia.

Que tengas un gran día.

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  • M. Cristina Toledano

    Hola, me ha gustado el post de la sensualidad, enfocandolo asi, tambien invita a apreciar mas el mundo en que vivimos y nuestros sentidos. Gracias.