La sabiduría de los pueblos indígenas

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Hace unos años tuve la oportunidad de conocer en Hawaii a una mujer excepcional. Se presentaba bajo el nombre de White Eagle (Águila Blanca) y estaba recorriendo el mundo con un enorme tambor y la misión de transmitir un mensaje de paz y harmonía. Ella estaba impartiendo un taller sobre la sabiduría ancestral de su tribu en el hotel en el que yo me encontraba participando en una convención. Una de las noches, nos dio una pequeña charla sobre esa sabiduría y nos dijo algo que no he vuelto a olvidar.

 

La sabiduría de los pueblos indígenas

 

Desde tiempos ancestrales, cuando algún miembro de su tribu se ponía enfermo acudía al chamán en busca de curación, e invariablemente, lo primero que éste hacía era hacerle cuatro preguntas: ¿Cuándo dejaste de bailar? ¿cuándo dejaste de cantar? ¿cuándo dejaste de pasar tiempo con otras personas? ¿cuándo dejaste de entrar en el silencio?

Esta forma de proceder del chamán puede sorprender a primera vista, pero encierra una gran sabiduría. Bailar y cantar son dos maneras de celebrar la vida y de entrar en un estado de alegría y de expresión. Pasar tiempo con otras personas alimenta nuestra necesidad de contacto, de unión y de intimidad. Y entrar en el silencio nos permite liberarnos de preocupaciones y tensión mental, así como conectar con la esencia de nuestro ser.  ¿Es todo esto importante? Mucho.

Igual que necesitamos comer para mantener nuestra vida y nuestra salud, también necesitamos alegría, disfrute y contacto. Cuando esto está ausente en nuestra vida, nuestro sistema inmunitario funciona peor y somos más vulnerables a todo tipo de enfermedades. Y esta afirmación no es ya sólo parte de la sabiduría de los pueblos ancestrales, es algo que nuestra ciencia moderna ha demostrado con datos. Desde los años sesenta, la medicina Mente-Cuerpo ha desarrollado una intensa investigación que muestra la relación indivisible entre nuestro plano físico y nuestros planos mental y emocional. Las emociones cuentan y mucho cuando hablamos de salud y de enfermedad. Es por ello que la medicina actual cada vez está introduciendo más estos planos en sus protocolos de diagnóstico y tratamiento.

Es curioso cómo desde nuestra sociedad moderna actual tendemos a mirar a esas tribus indígenas con un cierto aire de superioridad procedente de la arrogancia de creernos más inteligentes y con más conocimientos. Pero el conocimiento no sólo procede de la ciencia, también procede de la experiencia; y a eso es a lo que llamamos sabiduría.

Cuando ese chamán hacía las cuatro preguntas, está claro que no tenían la información científica que tenemos hoy y que nos permite comprender muchos de los mecanismos de nuestro cuerpo y nuestra mente. Pero sí que tenía la experiencia de saber que cuando las personas dejaban de celebrar la vida, de divertirse y de disfrutar en compañía de otros, enfermaban. Y que no había más que revertir eso para que la salud volviese en muchos de los casos.

¿Quieres tener buena salud? Baila, canta, diviértete, celebra la vida, pasa tiempo con otras personas, busca el contacto y la intimidad, y pasa tiempo contigo, busca esa intimidad también. Este es el medicamento de más amplio espectro que hay; además, no tiene efectos secundarios. Bueno, sí que tiene uno: la pasión por la vida.

Que tengas un gran día.

 

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