El verdadero éxito tiene su raíz en escuchar al corazón

 

¿Qué es el éxito? ¿Lograr lo que queremos? Pues sí, esta es una buena definición de éxito. Si deseo tener una familia y lo consigo, esto es un éxito. Si deseo llegar a un determinado puesto en mi trabajo y lo consigo, esto es un éxito. Si deseo tener un buen patrimonio que me de seguridad y lo consigo, esto también es un éxito. En este sentido, todos tenemos éxitos y fracasos en nuestra vida porque hay muchas cosas que deseamos y las conseguimos, y otras que no. Esta es la razón por la que nadie se puede sentir un fracaso o carente de éxito.

 

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Lo que ocurre es que la sociedad y la cultura nos ha “educado” para ver el éxito a través de determinados patrones que coinciden con los valores materialistas que se han venido instaurando en los últimos siglos de nuestra historia. Según estos valores, el éxito está muy asociado a los logros económicos, profesionales y sociales. Y esto no está mal, ¿qué tiene de malo tener dinero, posición y prestigio? El problema viene por otra vía, por la vía de la satisfacción vital y de la felicidad porque ¿hay verdadero éxito si estas dos no están presentes?

Para tener verdadero éxito en la vida es necesario escuchar al corazón ¿qué te gusta, qué te apasiona, que te entusiasma, que te llena de vida? Éstas son preguntas muy importantes que nos tenemos que hacer y que les tenemos que ayudar a responder a nuestros hijos porque en su respuesta está la guía que necesitamos para dirigir nuestra vida por los caminos en los que encontremos esa felicidad que todos en última instancia deseamos, y también el verdadero éxito. ¿Merece la pena tener una nutrida cuenta corriente, un buen puesto profesional y esos caprichos que deseamos si al acostarnos cada noche no lo hacemos con satisfacción por el día vivido y con ilusión por lo que vamos a vivir el día siguiente?

Claro que el dinero, la posición, la seguridad y los caprichos están bien; no seré yo quien los demonice porque soy el primero que los desea, pero eso lo podemos perseguir por caminos vacíos de corazón, vacíos de nuestro ser, o llenos. Y esta es la reflexión que quiero abrir en este post. Nunca es tarde para escuchar el corazón y buscar su satisfacción. El corazón no es sólo nuestro órgano que bombea sangre o nuestro plano emocional, es también el centro (en inglés dicen “core”) de nuestro ser, que se comunica con nosotros a través de mensajeros como: la pasión, la ilusión, los sueños, el entusiasmo, los anhelos. Esto es lo que es necesario que escuchemos y que atendamos para, como le ocurría al hombre de hojalata en la película El Mago de Oz, recuperar el corazón y poder sentirnos vivos y felices, y así tener un verdadero éxito en nuestra vida.

Que tengas un gran día.

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