Quiero más de mi vida
Hoy en día se escucha mucho la expresión: “la vida va muy rápido”. Y es verdad, si echamos la vista atrás tan sólo quince o veinte años nos damos cuenta de cuánto han cambiado las cosas: la realidad geopolítica del mundo es muy diferente a la de entonces, la realidad tecnológica, ni te cuento, la realidad social es también muy distinta, pero a todos estos cambios que son muy visibles y notorios hay que añadir el cambio en las personas, en nosotros mismos, que quizá no es tan visible, pero que es, en mi opinión, el mayor de todos.

En estos momentos, en la penumbra de los pliegues de la masa gris que se oculta bajo nuestro cráneo, se está produciendo una transformación cuyas consecuencias todavía desconocemos: un cambio en el sistema de valores que está moviéndose de los valores materiales a los inmateriales.
El bienestar material y el dinero están dejando de ser la principal búsqueda para muchas personas, y siendo sustituidos por el bienestar emocional y espiritual, y por la búsqueda de aspectos inmateriales de la existencia como la felicidad, el disfrute de la vida, la realización personal, la pasión o el descubrimiento. Quizá la razón sea, como nos enseñó Abrahan Maslow, que cuando unas necesidades están cubiertas, otras se abren y se hacen más presentes en nuestra consciencia. Ciertamente, la eclosión de esta búsqueda de la riqueza inmaterial tiene su base en que, como sociedad, hemos llegado a un buen grado de riqueza material, y eso hace que en muchas personas se abran esas otras necesidades.
La palabra clave aquí es “necesidades” porque muchas veces tendemos a ver aspectos como la realización personal, la pasión o el disfrute de la vida como un plus que está muy bien tener, no dándonos cuenta de que son verdaderas necesidades que hemos de atender cuando aparecen con la misma diligencia que atendemos las necesidades materiales como lo es la de comer porque si no lo hacemos podemos encontrarnos con la panza llena y el espíritu famélico.
Hoy en día muchas personas queremos más de la vida, queremos felicidad, pasión, disfrute, realización, experiencia, y lo queremos no porque ahora esté de moda querer estas cosas sino porque en nuestro interior se ha producido una apertura y sentimos la necesidad de ello. ¿En cuántas personas está ocurriendo esto? En muchos millones en todo el mundo, mayoritariamente en el mundo desarrollado; y ello está cambiando la sociedad, y traerá un mundo, en mi opinión, más espiritual, más feliz y más humano. Este cambio es imparable porque no es ningún movimiento social ni está promovido por nadie, es un cambio profundo en el interior de los seres humanos promovido por la mejora en las condiciones de vida.
Si te encuentras diciéndote: “quiero más de mi vida”, sabes que no estás solo o sola, que hay muchos millones de personas como tú y que esa necesidad que sientes es legítima y ha de ser atendida.
Que tengas un gran día.
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